Análisis de Invertir a Largo Plazo · Actualizado el 26 de junio de 2026 · Metodología ILP Score
Un CFD (contrato por diferencias) es un producto derivado y apalancado por el que se intercambia la diferencia de precio de un activo entre el momento de apertura y el de cierre de la posición, sin llegar a poseer el activo. Permite apostar tanto al alza como a la baja.
Su gran atractivo (y su gran peligro) es el apalancamiento: con un pequeño depósito se controla una posición mucho mayor, lo que amplifica ganancias y pérdidas. Es un producto complejo y de alto riesgo: la mayoría de los inversores minoristas pierde dinero operando con CFD.
Ejemplo
Abres un CFD sobre una acción que cotiza a 100 euros con apalancamiento. Si sube a 110, ganas la diferencia multiplicada por tu apalancamiento; pero si baja a 90, pierdes a la misma velocidad, pudiendo perder más de lo depositado si no hay protección de saldo.
Preguntas frecuentes
¿Con un CFD poseo el activo?
No. Nunca eres dueño de la acción o el activo subyacente: solo intercambias la diferencia de precio. Por eso no tienes derechos como dividendos o voto.
¿Son arriesgados los CFD?
Mucho. Por su apalancamiento, una parte mayoritaria de los inversores minoristas pierde dinero con ellos. Los reguladores obligan a mostrar esa advertencia y limitan el apalancamiento.
¿En qué se diferencia un CFD de comprar la acción?
Comprar la acción te hace propietario a largo plazo, con dividendos y sin caducidad. El CFD es un derivado apalancado, pensado para el corto plazo y con un riesgo mucho mayor.
Errores comunes
- Creer que se posee el activo: con un CFD solo se intercambia la diferencia de precio.
- Ignorar la advertencia de que la mayoría de los minoristas pierde dinero con CFD.
- Mantener CFD a largo plazo, cuando los costes de financiación diaria los penalizan.
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