Análisis de Invertir a Largo Plazo · Actualizado el 3 de julio de 2026 · Metodología ILP Score
Un bono verde es un bono cuya emisión se destina exclusivamente a financiar proyectos con beneficio ambiental: energías renovables, eficiencia energética, transporte limpio o gestión sostenible del agua, entre otros.
Funciona igual que un bono normal en cuanto a cupón y devolución del capital; lo que cambia es el destino comprometido del dinero.
El emisor se compromete a usar lo recaudado solo en los proyectos verdes definidos en el folleto, y suele publicar informes periódicos sobre el impacto ambiental logrado. Esa trazabilidad es lo que distingue a un bono verde de la deuda ordinaria del mismo emisor, que financia cualquier actividad de la empresa o el Estado.
Cómo funciona un bono verde
El emisor (una empresa, un banco o un Estado) define de antemano qué proyectos financiará, a menudo con la revisión de un verificador externo independiente, y reporta después en qué se ha gastado el dinero y qué impacto ambiental ha tenido.
Qué tener en cuenta sobre los bonos verdes
- El cupón y el riesgo de crédito dependen del emisor, igual que en cualquier bono: “verde” no implica menor riesgo ni mayor rentabilidad.
- Conviene revisar si existe verificación externa (second party opinion) del carácter verde del proyecto, para evitar el greenwashing.
- Suelen cotizar con una rentabilidad muy similar a la de un bono ordinario del mismo emisor y plazo.
- No garantizan por sí solos que toda la empresa emisora sea sostenible: solo comprometen el uso de ese dinero concreto.
Cómo tratamos los bonos verdes en el ILP Score
El ILP Score valora acciones por sus fundamentales, no emisiones de deuda concretas; el carácter “verde” de una emisión no forma parte de sus factores. Puedes ver el peso de cada factor en nuestra metodología.