Análisis de Invertir a Largo Plazo · Actualizado el 18 de julio de 2026 · Metodología ILP Score
El momentum investing es una estrategia de inversión que consiste en comprar activos que han mostrado una tendencia alcista en el pasado reciente y vender aquellos con tendencia bajista, basándose en la evidencia de que las tendencias de precio tienden a persistir en el corto y medio plazo.
También conocido como inversión por impulso o estrategia de continuación, el momentum investing es una de las estrategias cuantitativas más estudiadas y replicadas en los mercados financieros. Se fundamenta en una observación empírica: los activos que han subido en los últimos 3 a 12 meses suelen seguir subiendo durante un periodo adicional, y los que han bajado suelen seguir bajando.
Cómo funciona
El inversor de momentum clasifica los activos por su rentabilidad pasada (generalmente a 6 o 12 meses, excluyendo el mes más reciente para evitar el ruido de corto plazo), compra los que están en el percentil superior (los «ganadores») y vende o infrapondera los del percentil inferior (los «perdedores»). La cartera se revisa periódicamente —cada mes o cada trimestre— rotando los valores: los que pierden tracción se reemplazan por nuevos candidatos que hayan tomado el relevo.
Por ejemplo, un fondo de momentum sobre el IBEX 35 compraría las 30 empresas con mejor rentabilidad acumulada en los últimos 6 meses y las mantendría hasta la siguiente revisión mensual, momento en el que se reajusta la cartera.
Evidencia académica
La estrategia fue documentada formalmente por Jegadeesh y Titman en su estudio de 1993, «Returns to Buying Winners and Selling Losers», donde demostraron que comprar acciones con alta rentabilidad en los últimos 3 a 12 meses y vender las de baja rentabilidad generaba retornos anormales positivos en el mercado estadounidense. Desde entonces, el efecto momentum se ha replicado en docenas de mercados bursátiles y clases de activo, consolidándose como una de las anomalías de mercado más robustas de la literatura financiera.
Riesgos de la estrategia
El momentum investing no está exento de riesgos. Los principales son:
- Reversiones bruscas: las tendencias pueden romperse de forma repentina. Las correcciones del mercado suelen castigar con más dureza a los valores con mayor impulso alcista acumulado.
- Señales falsas (whipsaws): en mercados laterales o con alta volatilidad sin dirección clara, la estrategia puede generar múltiples entradas y salidas con pérdidas pequeñas pero acumuladas.
- Costes de transacción: la rotación frecuente de cartera genera comisiones que pueden erosionar gran parte de la prima de momentum, especialmente para inversores minoristas.
- Drawdowns severos: en crisis sistémicas (2008, 2020), el momentum ha sufrido caídas superiores al mercado, ya que los valores que más subieron antes de la crisis son los que más caen cuando esta estalla.
Cómo aplicarlo en la práctica
Para un inversor particular, la forma más accesible de aplicar momentum es a través de ETFs que siguen índices de factores con sesgo momentum, como el iShares MSCI World Momentum Factor UCITS ETF. Se invierte con horizonte de 12 a 18 meses y se revisa la posición cada trimestre. También puede implementarse de forma activa seleccionando valores de entre los mejor rankeados por rentabilidad acumulada, aunque esto requiere más dedicación y disciplina para no caer en sesgos de comportamiento como el anclaje o la aversión a las pérdidas.
Preguntas frecuentes
¿El momentum investing funciona en mercados bajistas?
No. En mercados bajistas prolongados, el momentum suele tener un rendimiento peor que mantener una cartera diversificada. Las tendencias de largo plazo se vuelven negativas y la rotación de las «menos malas» no compensa el coste de la rotación.
¿Cuánto tiempo se mantiene una posición de momentum?
Lo habitual es mantener entre 1 y 12 meses, con revisiones mensuales o trimestrales. El horizonte óptimo documentado está entre 3 y 12 meses (Jegadeesh & Titman, 1993).
¿El momentum es un factor de inversión como el value o el size?
Sí. En la literatura de finanzas, el momentum es considerado un factor de inversión independiente. Ha sido incorporado en modelos multifactoriales como el modelo de Carhart (1997), que añade el factor momentum (WML: winners minus losers) al modelo de tres factores de Fama-French.